La escritora italiana Melania Mazzucco ha intentado reflejar la "Italia berlusconiana" en su última novela, "Un día perfecto", en la que a partir de una trama polifónica retrata los diferentes matices sociales de su Roma natal.
En la presentación hoy en Barcelona, Mazzucco ha confesado que este nuevo libro nació a la vez que "Vita", una novela generacional sobre los primeros inmigrantes italianos que llegaron a EEUU, "en un momento en que la Italia del momento recibía muchos inmigrantes para los cuales su América era Italia".
Para la autora, era una buena idea saber lo que había sido Italia y lo que estaba pasando en aquel momento, con "un país en plena transformación social, económica, cultural".
Mazzucco comenzó a escribir la novela en 2002, "un año en el que ya se preveía que nos esperaba un decenio berlusconiano".
La familia atraviesa todas las páginas de "Un día perfecto" (Anagrama) porque "la palabra 'familia' es una de las más usadas por los políticos en los últimos tiempos".
Al respecto, la autora pretendía contar lo que les está pasando a tantas familias italianas que se habían disuelto sin encontrar ayuda en un mundo muy duro.
El punto de partida de "Un día perfecto" fueron los reportajes que escribió para La Repubblica sobre la ciudad de Roma y las condiciones sociales de muchas mujeres trabajadoras. "Pensé que ese material podría ser algo más que un reportaje y convertirse en una novela".
Otro de los temas que quería abordar en el libro era el de la violencia familiar: "Tras investigar la crónica negra de la historia, ni en el siglo XV, ni en el XVI ni en el XVII no existía la idea de que un padre matara a su hijo y en cambio éste se ha convertido en el delito europeo de los últimos años" y "matar a un niño es como matar al futuro", concluye.
En esta novela polifónica, con numerosos personajes, aparecen otros temas que preocupan a la sociedad como la escuela, el trabajo, la precariedad laboral y, obviamente también Roma.
"Roma es mi ciudad y como muchos romanos he intentado irme de la ciudad, pero me ha resultado imposible, porque te vuelve a atrapar".
En ese ajuste de cuentas con su ciudad, Mazzucco ha tratado de "contar la belleza herida, el peso del pasado, la dificultad de vivir en una ciudad en la que la convivencia civil se ha convertido en algo difícil, y en la que la pobreza y la riqueza muchas veces se entrecruzan".
Más allá de la fácil comparación con James Joyce, Mazzucco justifica la elección de que pasara todo en 24 horas por el encargo original de La Repubblica.
La escritora se siente más heredera del cine neorrealista italiano, que no de la literatura de la generación anterior.
"El cine italiano de los años 50, 60 e incluso 70, supo contar mejor que la literatura los cambios que sucedían en Italia; y los cineastas nos enseñaron a contar historias sin miedo y de formas muy diferentes, de forma grotesca como Fellini o en un tono de comedia como Monicelli o Risi".
La literatura, añade Mazzucco, no reflejó del mismo modo la sociedad y por eso "no permanece tan viva entre nosotros como el cine de la época".
Al incluir entre los personajes, por un lado, a una familia culta, rica, ligada a la política, y, por otra, a un policía y de una mujer que soñaba ser artista, le permitía dar eco a las voces de la lengua italiana.
En la actualidad, Mazzucco ultima un doble trabajo literario sobre el pintor Tintoretto, diferente a lo que había hecho hasta ahora, que incluía la parte de investigación en las novelas.
"Esta vez he decidido hacer dos libros gemelos, una novela autónoma, "La larga espera del ángel", que aparecerá en Italia en noviembre, y después un libro documental, una biografía sobre la historia de Venecia durante un siglo a través de una familia.
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