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Clara Janés impregna de espiritualidad hindú su poemario "Río hacia la nada"
09/03/2010 09:08:43
En un reciente viaje a la India, la escritora Clara Janés se dejó deslumbrar por la aparente inmovilidad del río Ganges, que le inspiró en buena medida los poemas de "Río hacia la nada", una obra en la que reflexiona sobre la vida y la muerte, el espacio y el tiempo, el amor y el desamor.
Editado por Plaza y Janés, este poemario ganó por unanimidad el pasado mes de noviembre el XIV Premio de Poesía Ciudad de Torrevieja, cuyo jurado, formado entre otros por José Manuel Caballero Bonald, Cristina Peri Rossi, Jaime Siles y David Trías, destacó la creación de un mundo poético perfectamente construido en torno a la reflexión mística sobre el transcurso del tiempo.
Este galardón se suma a la amplia lista que ya posee Clara Janés (Barcelona, 1940), que ha ganado otros como el Ciudad de Barcelona, el Jaime Gil de Biedma y el Teresa de Ávila por el conjunto de su obra. Poeta, novelista, traductora y ensayista, su poesía está traducida a veinte idiomas, lo que la convierte en una de las escritoras españolas más internacionales.
Acompañada por el alcalde de Torrevieja (Alicante), Pedro Ángel Hernández Mateo, y por David Trías, editor de Plaza Janés, la escritora presentó hoy ante la prensa su nuevo poemario, fruto, según explicó, de un viaje que hizo a la India "para participar en un encuentro con poetisas hindúes".
Aprovechó su estancia para ir hasta Benarés y, al llegar a la orilla del Ganges, sintió como si de repente "se pusiera en pie" todo lo que ella había leído sobre la India desde niña. "Quizá era una cuestión de la luz, porque ese río parecía inmóvil debido a la luz", decía hoy.
En el avión de vuelta, aquellas impresiones "empezaron a hervir" y a dar como resultado los primeros poemas de este libro, atravesado de principio a fin por la filosofía hindú, que "es muy enigmática y actual", entre otras razones, porque creen que "de Dios es de lo que no se puede hablar. Por lo tanto, en el caso de que existiera, nadie podría decir nada, y eso me parece extraordinario", comentaba la autora de "La indetenible quietud" y "El libro de los pájaros".
"El Dios que es todos los dioses es la energía vital", afirmaba la escritora.
Al escribir este libro, las preguntas que ella se iba haciendo sobre el tiempo, el espacio, la vida y la muerte, "poco a poco iban tomando sus posiciones y, curiosamente, iban muy unidas a la palabra".
Desde Jorge Manrique "sabemos que 'nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar', y tenemos también un río, el Ganges, que está vinculado con la desaparición". En sus orillas están los crematorios, donde se llevan a cabo unos rituales que, en su opinión, "son exorcismos contra la muerte".
"Ahí está el fuego purificador; ahí están las coronas de flores, los cadáveres arrojados al agua", comentó esta escritora cuya labor como traductora ha servido para dar a conocer en España la obra del checo Vladimir Holan y de varios autores turcos y persas.
Esa mezcla de "todos los enigmas" que fue percibiendo Clara Janés en su viaje se fue uniendo con "la vida y la desaparición". El tema fundamental que late en "Río hacia la nada" es "la disolución".
"Y la disolución de todo en el agua del río y también de la palabra. La disolución que luego llegaba a una nada, pero a una nada gloriosa, llena de luz", dijo la escritora tras haber advertido al principio de su intervención que este poemario "no es sencillo de explicar. Es muy complejo".
Y si no fuera porque el poeta Antonio Gamoneda, buen amigo suyo, se lo tiene prohibido, acudiría al término "irracional" para tratar de descifrarlo. "El poema surge y es él mismo el que te explica lo que quiere decir".
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